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Por: Carolina |
Hace siglos ella había sido suya… hace siglos. Pero ahora la veía delante de él con el espacio separándolos completamente, inevitablemente.
Ella crecía ante sus ojos, florecía como una rosa y no lograba alcanzarla. Cuando estaba cerca, cuando sentía que casi podía tocarla… ella se volvía más fuerte, más grande y él sólo podía observarla desde lejos nuevamente… irremediablemente.
Pero hace siglos ella había sido suya y la había tenido entre sus brazos, tan cerca que su aroma llegaba a sus narices sin esforzarse, sin que siquiera lo desease. Ahora sólo podía mirarla y desearla desde unos metros más atrás, porque ella avanzaba a mucha prisa, demasiado rápido para sus pies cansados de buscarla.
En otra vida, quizás en otra vida, la alcanzaría. Pero dos vidas más allá ella seguía sin mirar, avanzando sin detenerse. Él comenzó a cansarse de esperar, quizás esa vida, en la que ella había sido suya sería la única y ya no vendrían más. El tiempo se estaba llevando sus esperanzas, se llevaba los sueños que hablaban de ella, el mismo tiempo que se había encargado de juntarlos una y otra vez en la misma tierra pero en el que nunca más había podido volver a tenerla.
Hasta que un día, muchos siglos más allá, por alguna razón que olvido y que seguramente ella nunca sabrá, se volteó a mirarlo y se detuvo para que él pudiese alcanzarla.
Él medito cada paso, procuró grabar cada sonido, cada emoción quería guardarla por si en los siglos venideros ella no lo esperaba nunca más.
El tiempo pasó. Una vida… una corta vida con ella vivió. Desde el comienzo hasta el final disfruto cada segundo, cada palabra, cada centímetro de ella por si la vida la alejaba en un instante.
Y así pasó el tiempo, la vida de ellos algunas veces coincidía y a veces el tiempo se le iba en alcanzarla, pero desde el día en que ella lo miró él esperó, esperó a que el lugar en el que nacieran fuera el mismo, a que su suelo no cambiara, que los océanos no se cruzaran entre ellos y cuando pasaba, cuando el azar se encaprichaba en juntarlos siempre lograba encontrarla, aunque su voz y sus ojos cambiaran para él ella era la misma de hace siglos, de esa vida y la volvía a tener como lo había hecho la primera vez.
3 comentarios:
Me recordo mucho a Galeano. bueno
20 de junio de 2011, 21:40>< es un poco nostalgico. Pero me ha gustado mucho
28 de junio de 2011, 18:36Siento que esos dos (Él y Ella) pueden ser lo que sea, cualquier cosa. Me encanta la sensación que produce el cuento.
30 de junio de 2011, 22:13Y felicitaciones por el concurso!
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